303 DÍAS SIN CAFÉ (Y A TOPE DE ENERGÍA) - Millennial On The Road 303 DÍAS SIN CAFÉ (Y A TOPE DE ENERGÍA) - Millennial On The Road
Grano de café peruano en mi mano durante el Camino Inka
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303 DÍAS SIN CAFÉ (Y A TOPE DE ENERGÍA)

By on 14 noviembre, 2016


Hoy hace justo un año que no trabajo para ninguna empresa. Hoy hace 365 días que decidí empezar a trabajar a jornada completa en mí. 12 meses de extra motivación, niveles muy altos de energía, mucha mucha aventura y disciplina. Los beneficios y resultados extraordinariamente buenos.

En el post de hoy os cuento cómo cuando si lo que haces te motiva de verdad no hace falta cafeína o estímulos externos. En las líneas que siguen comparto mi experiencia sin cafeína durante 303 días (y los que seguirán), lo que he sentido y de dónde ha venido la energía. Si de algo me he dado cuenta en este tiempo es que TODO está en nosotros. Dentro. El truco y el regalo es (buscarlo y) encontrarlo.

LA VERDADERA FUENTE DE ENERGÍA (NO, NO ES LA CAFEÍNA)

Uno de los primeros posts que escribí fue PREGÚNTATE POR QUÉ (Y ENCUENTRA EL SENTIDO DE TU VIDA ANTES DE QUE SEA DEMASIADO TARDE). Ahí contaba lo que impulsó todo esto, lo que me llevaba a empezar esta aventura de locos a pesar de tener una vida de cuerdos en España.

Desde el momento en el que decidí que iba a poner mi energía en algo que de verdad me llenaba no me importó sacrificar horas de sueños planeando lo que serían mis aventuras. Fue algo movidito mientras compaginaba trabajar en el mundo corporativo y trabajar en mi aventura personal. Ahí tiraba de café, me aferraba a lo que vendría y dormía poco. ¡Algún día recuerdo haber bebido tres cafés para resistir la jornada laboral! Y esto lo pienso ahora y me río. Antes de seguir leyendo, he de dejar clara una de las mejores enseñanzas del último año. Cuando haces lo que de verdad te gusta, cuando estás siguiendo tu corazón, cuando pones tu energía en algo en lo que crees, todo lo externo sobra.

POR QUÉ DEJÉ EL CAFÉ

El café y sus efectos en el cuerpo siguen dando mucho que hablar y muchos datos que contrastar. Parece ser que los académicos (y empresas pro y en contra) no llegan a ponerse de acuerdo en cuanto a los efectos beneficiosos y adversos que nos produce su consumo. Digamos que si analizamos todo lo que hay sobre el tema podemos llegar a la conclusión de que un café al día es bueno y no dañino. En cuanto subimos la ingesta aumentan los efectos adversos.

Teniendo en cuenta mi perfil sano sanísimo, he de decir que nunca me propuse dejar el café. Me gusta el sabor y solo tomaba uno al día y no todos los días. Me encanta el té y el día que me apetecía sustituirlo por un café así hacía y ya. Pero al empezar este viaje, allá por aquellos tiempos en los que trabajé en el proyecto crudivegano más chulo del mundo mundial, nadie consumía cafeína, y yo no iba a ser la excepción. Vivía en un entorno en el que la cafeína no era necesaria y empecé a explorar. Me di cuenta a eso de las dos semanas que yo tampoco desde que me había ido de España bebía café. Reflexioné sobre el tema y, una vez más, me dije que porqué no seguía probando a estar sin café y a ver qué pasaba. Así hice durante los siguientes 303 días.

QUÉ HE SENTIDO EN ESTE TIEMPO SIN CAFEÍNA

Antes de señalar algunos de los efectos que he observado en mi cuerpo al dejar el café, he de señalar el más importante y beneficioso: Romper el vínculo -o adicción- a algo externo. Cero apego al café. No lo necesito para vivir, y cuantas menos cosas necesitemos (del tipo que sean) más felices y en paz estaremos con nosotros y con los demás.

Los efectos son los siguientes:

-No dependo de algo externo para «despertar» mi energía. La saco de dentro cada vez que quiero.

-Duermo genial. En la época en la que bebí más café, algún día me pasó que para despertarme en el momento bebía café sin pensar en que en la noche no había que despertarse sino dormirse, y más de una noche por los efectos de la cafeína el sueño tardaba en llegar.

-Mis nervios los tengo más controlados. Soy sensible a la cafeína y mis niveles de energía son siempre bastante altos, así me pasaba que a veces me daban “ataques” de hiperactividad.

-No me dan bajones de energía asociados a la falta de cafeína en el cuerpo.

-Mi productividad es mía y no de la cafeína.

-Mis dientes no se están poniendo amarillos.

DÍAS SIN CAFEÍNA PERO LLENOS DE ENERGÍA

Y así ha sido. Ni un día he sentido la necesidad de buscar algo externo para encontrar la energía, todo lo he encontrado cuando he querido teniendo presente lo que me motiva y da sentido a mis días. Algún día en America Latina sentí el deseo de probar el café por aquello del sabor, pero como me había aventurado en esto resistí y todo quedó en eso. Un simple deseo que también pasó. Desde aquí te animo a no delegar tu energía en algo externo. ¿Te has parado a pensar en esta frivolidad? El café controla a su antojo a muchas personas.

ALTERNATIVAS AL CAFÉ

Dejar el café de golpe puede llegar a no ser fácil. El cuerpo se acostumbra a la cafeína y fisiológicamente es una necesidad lo que llegamos a sentir. Sin embargo, no podemos olvidar que si controlamos a nuestra mente, controlaremos a nuestro cuerpo. También con el café.

Por si alguien quiere ir dependiendo menos de algo externo propongo las siguientes alternativas:

1) Pásate al té (o mejor aún, a la kombucha). El té negro tiene teína o cafeína, como queramos llamarlo, pero en niveles muchos más bajos que el café. Puede ser la transición perfecta. Y de ahí al té verde o frutales. La kombucha, mi sustituto, además de ser una bebida probiótica con innumerables beneficios para nuestro cuerpo, está hecha a base de la fermentación de té por lo que es todavía más sana que un té.

2) Prueba el boost de energía que compartí en mi libro de recetas. Además de aportarnos energía es el aliado perfecto para eliminar toxinas de nuestro cuerpo. Aunque puede parecer que no está bueno, te animo a probarlo y sorprenderte.

3) Y la alternativa más importante: BUSCA ALGO EN TU VIDA que no te haga tirar de factores externos para encontrar la energía y ser feliz. ¿Te has planteado esto?

QUÉ HE SENTIDO AL VOLVER A PROBAR EL CAFÉ

Aunque en el momento en el que pedí el café no me apetecía mucho, tenía curiosidad por saber qué iba a sentir, y esto fue:

1) Ya no lo necesito, está bueno, sí, pero no para tomarme uno a diario. Quizá en alguna ocasión especial por el tipo de café y demás, pero extraordinariamente.

2) Esa noche no dormí bien. Me costó dormirme, me costó meditar y me costó despertarme a la mañana siguiente.

3) El té sigue siendo mi alternativa perfecta.

¿ALTERNATIVAS A LA MOTIVACIÓN?

Aunque soy de las que practican más aquello de apoyarme en la disciplina más que en la motivación, sé que tarde o temprano si no practicamos lo que de verdad nos hace felices, los niveles de energía algún día caerán en picado (y quizá te pille viejo y sin fuerzas).

Twenty years from now you will be more disappointed by the things that you didn’t do than by the ones you did do. So throw off the bowlines. Sail away from the safe harbour. Catch the trade winds in your sails. Explore. Dream. Discover. -Mark Twain

MI AVENTURA, LA TUYA

Y todo lo arriba, como ejercicio para salir de la zona de confort, otra vía más para probar cosas nuevas, vivir experiencias diferentes, saber que podemos controlar nuestra mente y nuestro cuerpo. ¿Te animarías a algo así? ¿Te lo has planteado? ¿Haces este tipo de experimentos con tu cuerpo? ¿Has probado a dejar algo a lo que estés enganchado? Me encantará conocer tu experiencia. Puedes comentar más abajo. No te olvides de compartir este post, compartir es vivir 😉

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BEA
Around the World

Soy Bea, y estoy cumpliendo mi sueño. He vivido en varios puntos del planeta. He dejado Madrid, mi trabajo y mi vida cómoda para irme a dar la vuelta al mundo. Sin billete de vuelta cerrado y como “viaje exterior e interior”.