APRENDE A MEDITAR EN 10 DÍAS - MI EXPERIENCIA VIPASSANA - Millennial On The Road APRENDE A MEDITAR EN 10 DÍAS - MI EXPERIENCIA VIPASSANA - Millennial On The Road
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APRENDE A MEDITAR EN 10 DÍAS – MI EXPERIENCIA VIPASSANA

By on 18 septiembre, 2016

Según numerosos y prestigiosos estudios científicos se ha demostrado que a la meditación se le asocian los siguientes beneficios para la salud:
-Mejora la concentración, la memoria, y la salud emocional
-Mejora el sistema inmunológico y la salud en general
-Aumenta el cociente intelectual
-Alivia el estrés
-Mejora la calidad del sueño
-y un largo y diverso etcétera

Y sin embargo, son muchos los que aún se muestran reacios a probarla o a sacar unos minutos diarios y practicarla, y no tantos los que no dudan un segundo a la hora de llevarse una pastillita a la boca. Más meditación y menos Prozac, mi consejo desde ya.

Hoy quiero contaros mi experiencia Vipassana, o lo que es lo mismo: mi entrenamiento de 10 días en un centro de meditación para aprender la técnica Vipassana y salir hecha una (casi experta) meditadora. Si te interesa este mundo de la meditación, la paz interior y la búsqueda espiritual, o simplemente estás interesado en conocer otra técnica para aliviar el estrés, a continuación podrás conocer lo que he aprendido, parte de lo que he sentido y las consecuencias que me ha dejado. Puedo adelantaros, y mira que he vivido y pasado por acontecimientos en mi vida, que es una de las experiencias más… cómo definirla… más fuertes que he vivido.

PERO QUÉ ES ESO DEL VIPASSANA

Vipassana, que significa ver las cosas tal como realmente son, es una de las técnicas de meditación más antiguas que existen. Nació en la India, donde también nació Gautama Buda hace más de 2.500 años y quien la redescubrió y se dedicó a ensañar a sus discípulos como un remedio universal para males universales, es decir, como un arte: el arte de vivir. De la India pasó a Myanmar donde se conservó latente durante muchos siglos y donde, a partir del año 1969, fue el birmano de origen indio Geonka quien se dedicó a extenderla por el mundo (échale un vistazo a su historia y biografía, todo muy inspirador).

Se trata de una técnica, es decir, no es una religión, una secta, ni nada por el estilo. La técnica Vipassana tiene como objetivo la total erradicación de las impurezas mentales, y la resultante felicidad suprema que viene con la completa liberación. El propósito final de la técnica (y a lo que aspiran los meditadores vipassana) es la curación, no meramente la curación de enfermedades, sino la curación esencial del sufrimiento humano, que nos viene de nuestras ansiedades y aversiones, de nuestra no aceptación y el apego. Lo que intenta proporcionar esta técnica es que la persona sienta ecuanimidad ante cualquier acontecimiento en la vida, tanto placentero como menos placentero, para así llegar a la liberación.

Vipassana es un sendero de auto-transformación mediante la auto-observación. Su esencia es la fuerte interconexión entre mente y cuerpo, la cual puede ser experimentada (y en los diez días que dura el curso se experimenta de sobra) de manera directa por medio de la atención disciplinada dirigida a las sensaciones físicas que forman la vida del cuerpo, y que continuamente se interconectan con la vida de la mente y la condicionan. Según los meditadores y la técnica, es este viaje de autoexploración a las raíces comunes de cuerpo y mente, basado en la observación, lo que disuelve la impureza mental, produciendo una mente equilibrada, llena de amor, compasión y paz.

LOS CURSOS VIPASSANA Y MI EXPERIENCIA PERSONAL: NO HAY MARATÓN QUE SE LE COMPARE

La técnica Vipassana se enseña en cursos de retiro de diez días de silencio durante los cuales los participantes se adhieren al Código de Disciplina prescrito, aprenden los fundamentos del método, y practican en medida suficiente para experimentar sus resultados beneficiosos. Todos los cursos los enseña Goenka, es decir, hay profesores que ponen sus grabaciones y es su voz en off la que te guía por las meditaciones.

El curso requiere trabajo duro, serio y disciplinado. La disciplina es la máxima de los centros y la práctica la clave del éxito (esta última frase estaba en algunas columnas del centro birmano en donde yo hice mi retiro y me resonaba una y otra vez en mi cabeza y aún me sigue resonando!).

El entrenamiento Vipassana se compone de tres pasos. El primer paso es abstenerse, durante el periodo del curso, de matar, robar, tener actividad sexual, mentir y usar intoxicantes.
Este sencillo código de conducta moral sirve para calmar la mente, que de otro modo estaría demasiado agitada para realizar la tarea de auto-observación.

El siguiente paso es empezar a desarrollar dominio sobre la mente, aprendiendo a mantener la atención enfocada en la realidad natural del siempre cambiante flujo de la respiración, tal como entra y sale de las fosas nasales, sin modificarla, solo observándola. Te dedicas a esto último, a lo que llaman Anapana, durante los tres primeros días, unas once horas al día. Por lo que en el cuarto día ya sabes cómo respiras y estás listo para seguir avanzando.

En el cuarto día, la mente está más calmada y centrada, y está lista para emprender la práctica de la técnica Vipassana: observar las sensaciones en todo el cuerpo, comprendiendo su naturaleza y desarrollando la ecuanimidad, al aprender a no reaccionar ante ellas (ya sientas dolor o placer, nada fácil). Durante tres meditaciones al día de una hora cada una se te anima a que NO te muevas bajo ningún concepto. Esto te sirve como práctica de disciplina, autodeterminación y aprendizaje.

Finalmente, en el último día del curso, los participantes aprenden la meditación de amor benevolente o buena voluntad hacia todos, en la cual, la pureza desarrollada durante el curso es compartida con todos los seres. Es una pequeña meditación que tiene el objetivo de compartir todo lo que sientes con el resto de seres del mundo.

Horario del curso (no es broma, y es en todos lo sitios igual):
4:00 a.m. Suena la campana para despertarse
4:30-6:30 a.m. Meditación en la sala o en la habitación
6:30-8:00 a.m. Desayuno y descanso
8:00-9:00 a.m. Meditación en grupo en la sala
9:00-11:00 a.m. Meditación en la sala o en la habitación según las instrucciones del profesor
11:00-12:00 a.m. Comida
12 a.m.-1:00 p.m. Descanso y entrevistas con el profesor
1:00-2:30 p.m. Meditación en la sala o en la habitación
2:30-3:30 p.m. Meditación en grupo en la sala
3:30-5:00 p.m. Meditación en la sala o en la habitación según las instrucciones del profesor
5:00-6:00 p.m. Té
6:00-7:00 p.m. Meditación en grupo en la sala
7:00-8:15 p.m. Charla de Goenka en vídeo
8:15-9:00 p.m. Meditación en grupo en la sala
9:00-9:30 p.m. Preguntas en la Sala
9:30 p.m. Acostarse. Se apagan las luces

Hasta aquí la teoría que yo más o menos bien había leído y que me había dado una idea de a lo que iba. Pero es que una no sabe qué es eso de sentarse diez horas al día a observar y callar la mente hasta que no participa de un retiro Vipassana.

Los tres primeros días para mí fueron una lucha. El primero entre la novedad y lo de observarte pasa rápido; pero el segundo y el tercero fueron un suplicio. Mi cabeza no quería callarse, me dolía absolutamente todo el cuerpo. No encontraba la postura y mi mente pasaba de pasar más de 15 minutos en silencio. Además, me vinieron todo tipo de dudas, qué hacía yo ahí pudiendo estar en una isla al sol. Quién me mandaba a mí a buscarme espiritualmente, etc etc. Muchas preguntas y ansiedades pero estaba resuelta a seguir -en ningún momento me planteé irme- y mereció la pena.

El cuarto día empecé a experimentar en mi propio cuerpo la técnica, y la cabeza empezaba a darme respiros más largos; todo un alivio. Ya no me costaba nada centrarme en la respiración y lo de fijar la atención en diferentes partes del cuerpo me daba una nueva visión de la realidad bastante interesante. El cuerpo me seguía doliendo, pero empecé a disociar disconfort de sufrimiento y mi experiencia se vio mejorada. El tiempo se me hacía largo. Me volvían las dudas, pero el tiempo pasaba y yo iba mejorando en mi técnica, me sentía cada vez más en paz, más libre en cierto modo. Mis ansiedades de los primeros días (todas infundadas) se evaporaron poco a poco. Estaba entrenando mi autodisciplina y determinación como nunca antes en mi vida lo había hecho. Mi cuerpo me estaba respondiendo de manera que nunca antes había sentido.

El noveno día cuando ya disfrutaba durante largos ratos de paz al día, mi cabeza mi hizo un sabotaje que aún ni me creo. No podía volverme a concentrar, me volví a cuestionar todo. Todo al final fue una enseñanza. Hay que aguantar hasta el final, como campeones.

El último día, al romper el silencio fue raro. No sabía qué decir ni cómo decirlo, tampoco tenía muchas ganas de hablar… Poco a poco empezamos todos a compartir cómo nos sentíamos, y hay un momento que exploté en felicidad! Había aguantado, me sentía más sabia y mejor persona, había superado lo que para mí había sido más duro que cualquier preparación a cualquier carrera!

Porque así fue. He corrido medias maratones, he nadado 8 kilómetros en mar abierto, pero nada como el retiro Vipassana. Tanto como por la preparación como por la culminación.

No llevé mal el silencio, el no mirar a otros humanos, los ayunos, el dormir en una tabla, o el no poder leer, escribir, escuchar música o mirar la última actualización de instagram (es curioso que de las redes sociales ni me acordé). Pero me costó mucho lo de lidiar con mi mente. Son muchas horas con una misma, muchas muchas, en las que puedes observarte y conocerte. Y quizá empezar a tomar consciencia de lo que quieres o no quieres ser. Muchas horas de sentarte con la fuerte determinación de callar a la mente y experimentar lo que estás aprendiendo.

¿ES VIPASSANA PARA TI? PIENSA EN ESTO ANTES DE APUNTARTE

Si nunca antes has meditado, mi consejo sería empezar por algo más light. He probado la app Headspace y si estás interesado en esto de la meditación quizá es el mejor comienzo (es gratis y está disponible para iPhone y android).

Si, por el contrario, te va la marcha y quieres enfrentarte a algo nuevo y único, y que sí o sí va a ayudarte a conocerte mejor, te animo a que te animes a un retiro Vipassana. Con la vorágine del día a día, pasamos días, semanas y meses sin observarnos. Quizá es el momento perfecto para empezar a observar tus pensamientos, tus miedos, tus inseguridades, y tomar consciencia de ellos. Este es el primer paso para empezar a desprenderte de todo lo que te sobra y no te sirve de mucho.

Si, por otro lado, ya has probado la meditación y no encuentras una técnica que te convenza te animo a que pruebes esta; realmente funciona, ya que no se trata de ver o imaginar nada, sino de sentir tu cuerpo. Algo bastante pragmático. Para mí es la mejor técnica que he probado hasta el momento y también la que me ha hecho tener las mejores meditaciones de mi vida.

Si quieres unos días de paz (ojo que a lo mejor se convierten en infierno), desconectar del mundo virtual y pasar unos días (que pueden llegar a ser muy intensos) conociéndote mejor, te lo recomiendo encarecidamente. No volverás a ser el mismo.

Si no tienes un año para irte a dar la vuelta al mundo, pero estás decidido a ser mejor persona y a convertirte en tu mejor versión, quizá esta técnica y estos diez días puedan ayudarte 😉

CÓMO Y DÓNDE HACER UN CURSO VIPASSANA

En España hay disponibles varias localizaciones que ofrecen cursos Vipassana. Tienes toda la info aquí. No es sorprendente que estén casi todos llenos, así es siempre, por lo que si realmente estás interesado en hacer un curso Vipassana apúntate la fecha en la que abren las inscripciones al curso y ese mismo día regístrate, de otra manera, es muy probable que te quedes sin sitio.

Como he contado, yo hice mi curso en Myanmar, donde se volvió a redescubrir la técnica Vipassana, una vez que emigró desde India y donde existe una fuerte tradición. Creo que la localización también influyó en mi buena experiencia; así que quizá puede ser una buena idea que si estás pensando en hacer un curso aproveches algunas vacaciones y lo hagas en algún sitio fuera de lo conocido.

CUÁNTO CUESTA

Esto le sorprende a mucha gente. Pero el curso es GRATIS. El curso, la comida, el alojamiento, todo. 0€.

Todos los gastos son sufragados por donaciones de personas que, habiendo completado un curso, han experimentado los beneficios de la Vipassana y desean también dar a otros la oportunidad de beneficiarse de ella. Además, las personas que trabajan en los centros son voluntarios que ya han hecho los cursos y se ofrecen a dar servicio a los demás. En el curso es a esto a lo que principalmente te animan, más que a dar dinero, pues es el servicio a los demás desinteresadamente lo que también nos ayuda a encontrar la paz. He leído en Internet que tampoco los profesores reciben compensación monetaria alguna.

Esto es también una enseñanza. Cuando haces el curso, y especialmente en Myanmar, te sientes que eres una monja budista que vive de la misericordia y compasión de los demás. Esto es un bajón para el ego bastante grande. Todo es limosna hacia uno mismo por lo que cualquier exigencia se ve suprimida al ser consciente que todo lo que estás recibiendo es gracias a la gratitud de otras personas, lo que instantáneamente convierte cualquier sentimiento propio en gratitud plena.

 

Y tú, ¿has hecho algún retiro así? ¿conocías la técnica Vipassana? ¿te animarías a probarla? ¿meditas? ¿has probado los beneficios de la meditación?
Me encantará leerte y conocer tu experiencia. Puedes dejarme un comentario más abajo con tus pensamientos o preguntas. Puedes pasarle este post a quien creas que le puede venir bien. Acuérdate, compartir es vivir ?

 

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Orgullosa pongo la foto del grupo de extranjeros que terminamos en Yangon, Myanmar. Hugs to my fellow path seekers!

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6 Comments
  1. Responder

    Juan Carlos

    18 septiembre, 2016

    Sin duda después de leer estas líneas creo que la experiencia de viva que estás disfrutando es alucinante. Los límites en la vida los ponemos nosotros mismos. Un beso
    P.D. Yo sé de uno que le vendría bien uno de estas experiencias, pero no sé si aguantaría lo del té entre las 5 y las 6, jejeje.

    • Responder

      Bea

      18 septiembre, 2016

      Qué bien saber de ti, Carlos! Desde luego que es alucinante todo lo que estoy viviendo. Me siento profundamente agradecida y afortunada, la verdad. Como bien dices, los límites están en nuestra cabeza y bien sabemos los dos que esos pueden superarse cuando perdemos el miedo.
      Otro beso para ti!
      PS totalmente, yo creo que esa sería la parte que peor llevaría, jaja.

  2. Responder

    Elvira

    23 septiembre, 2016

    Llego a tu blog través de la recomendación de una persona a la que quiero y admiro, Ahora admiro tu determinación, y a como sabes, con maestría, compartirla. Te deseo mucha vida.

    • Responder

      Bea

      23 septiembre, 2016

      Muchas gracias por tus palabras, Elvira. Me animan a seguir!
      Te deseo yo a ti también lo mejor.
      B.

  3. Responder

    Jorge

    4 octubre, 2016

    Hola!
    Me ha encantado leerlo, yo lo hice hace 22 años, y cuando lo he leído …. lo has clavado al 100%
    Enhorabuena.

    • Responder

      Bea

      5 octubre, 2016

      Hola Jorge!
      Me alegro de que te haya gustado 🙂
      Fue duro eh?!
      Un abrazo!
      B.

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BEA
Around the World

Soy Bea, y estoy cumpliendo mi sueño. He vivido en varios puntos del planeta. He dejado Madrid, mi trabajo y mi vida cómoda para irme a dar la vuelta al mundo. Sin billete de vuelta cerrado y como “viaje exterior e interior”.