LAS LENTEJAS DE MAMÁ SIEMPRE SABRÁN A LAS LENTEJAS DE MAMÁ - Millennial On The Road LAS LENTEJAS DE MAMÁ SIEMPRE SABRÁN A LAS LENTEJAS DE MAMÁ - Millennial On The Road
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Desarrollo personal Viajes

LAS LENTEJAS DE MAMÁ SIEMPRE SABRÁN A LAS LENTEJAS DE MAMÁ

By on 28 octubre, 2016


Vivo en un Ashram Indio al norte de Tailandia, entre China y Laos. En cuanto abro los ojos, en la cama de al lado veo los de Jill, de origen belga, y en el otro lado de mi cama a Anna, africana rubia de ojos verdes de La Reunion. Enfrente está la vieja England representada por la escocesa Vhairi y a su lado, Andrea, de madre hondureña pero criada en USA.

Sigo una dieta de inspiración ayurveda cocinada por tailandeses y birmanos emigrados. Mis maestros son hindúes y la mayoría de los que me acompañan a diario en mis aprendizajes japoneses.

Escucho música y canto en una lengua muerta y que fue la madre de todas las que hablamos. A excepción de los escasos veinte minutos que hablo con la familia a diario, me comunico en un idioma que no es con el que me criaron. A veces me olvido de cómo decir una expresión en el idioma con el que me acunaba mi madre y me invade muy liviana y rápidamente un escalofrío de preocupación.

Tengo en mi cabeza recuerdos y huellas que han ido dejando las miles de personas con las que me he cruzado en mis 29 años y que de alguna manera me han hecho ser lo que soy.

A menudo, impulsados por un nuevo estímulo vuelven a mi nariz olores que olí hace meses en otro continente. Sabores que probé rodeada de otras personas vuelven a inundarme el paladar en una atmósfera totalmente diferente. La batata de Perú nada y todo tiene que ver con la tailandesa.

Mis maestros espirituales hablan de lugares a los que físicamente no se llega. Yo me encuentro en un éter al que solo yo tengo acceso. Y casa física hace ya casi un año que no pago y por ende, siguiendo nuestras reglas sociales, no tengo. Todo lo que necesito me acompaña en una mochila en la que sobra espacio. Y todas mis posesiones importantes cabrían en un cajón.

A veces me entran vértigos porque ya no es la comida de mi madre la que más me gusta. No es que no me guste, es que a veces no me acuerdo de a qué sabía. Otras veces me agobio si no recuerdo a la Bea de pueblo que jugaba sin parar por las calles que la vieron crecer. Los amigos que me vieron volar lejos quizá ya no pueden entender de qué les hablo cuando les digo que el yoga es ahora mi camino o que hay maneras que ni se imaginan en las que viven miles de personas de todas las razas, rasgos y colores.

He visto animales, flores y miradas que ninguna cámara podrá mostrar de vuelta. Tengo en mi corazón amaneceres y atardeceres que se han quedado grabados y que siempre me acompañarán en Extremadura, en Madrid, o de vuelta a la Conchinchina.

Y aún así. Cada noche, cuando me dispongo a rendirme al sueño, vuelvo a agradecer una y otra vez por esta vida. Por este viaje. Este regalo. Esta fortuna. Esta casa que me acompaña allá donde voy y que es tan pequeña como yo y tan grande que cabe todo lo que estoy viviendo y lo que está por venir. Esta casa que no es otra que mi propio corazón, mi alma o como queramos llamarlo. No necesito más. Todo está bien así y todo estará bien siempre aquí dentro. Venga lo que venga.

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2 Comments
  1. Responder

    Laura

    24 noviembre, 2016

    Hola Bea,

    Un amigo de una amiga tuya me comento acerca de tu blog porque sabe que estas viviendo eso que yo he nombrado tantas veces! primero quiero felicitarte porque no es facil dar ese paso y creo que eso ya dice el tipo de persona que eres, fuerte, decidida, valiente….y un largo etc. Me alegro mucho de que estes viviendo esa gran experiencia y me encanta que la compartas con el mundo a modo de inspiracion! y de eso vengo a hablarte, estoy viviendo actualmente en Filipinas y me gustaria pasar un mes en un ashram, es una idea que ya tenia en mente, pero desde que me pasaron tu blog y estoy tan cerca no me lo quito de la cabeza. Me gustaria pedirte informacion y consejo, como seleccionaste tu ashram? puedes entrar cualquier dia? que coste tiene? cual es la minima estadia? y sobre todo como es la experiencia? aunque eso ya lo voy leyendo 🙂 te agradeceria un monton cualquier tipo de informacion que pudieras darme.

    Muchas gracias,
    Sigue disfrutando y enriqueciendote,

    Laura,

    • Responder

      Bea

      27 noviembre, 2016

      Hola Laura!
      Lo primero muchísimas gracias por tu bonito mensaje 😉
      En cuanto a la info que me pides puedo recomendarte los Ashrams de Sivananda Yoga (que es donde yo he estudiado y he vivido). Tienen Ashrams por todo el mundo, desde Canadá a India pasando por Austria. Para ir a pasar un tiempo a un Ashram existen diferentes modalidades. Por supuesto el voluntariado 100×100 y libre de coste, pero que en tu caso, si no eres profe certificada de Sivananda, creo que no es opción. Para las personas como tú que quieren pasar un tiempo en un ashram, Sivananda tiene los Yoga Vacation Programs (y muchos más) donde se combina cómo es vivir en un ashram con clases de yoga, algo de voluntariado, filosofía, y comida muy rica. Si quieres ir a India te puedo poner en contacto con un centro del que uno de mis instructores es el Director (Madurai).
      También te cuento que ashrams y estilos hay tantos como disciplinas y escuelas! Este es el que yo conozco y el que puedo recomendarte…
      Si quieres más info puedes mandarme un email y seguimos la conversación 😉
      Gracias otra vez por leerme y estar ahí 😉
      Abrazo yogui desde Bali!
      B

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BEA
Around the World

Soy Bea, y estoy cumpliendo mi sueño. He vivido en varios puntos del planeta. He dejado Madrid, mi trabajo y mi vida cómoda para irme a dar la vuelta al mundo. Sin billete de vuelta cerrado y como “viaje exterior e interior”.